Cerámica: Lucernas

Para combatir la oscuridad de los caminos y lugares públicos, los romanos usaban fachones de paja y telas hechas con sebo y otras grasas animales. Pero dentro de la casa, la iluminación se hacía fundamentalmente con lamparillas de aceite (lucernae).

Se trata de lamparillas de barro o bronce, fabricadas a mano, a torno, a molde o sobremolde, con la función esencial de proporcionar luz mediante el encendido de una chispa que se conecta a un depósito de aceite que posee la lucerna. De las características y decoración de los elementos que la configuran, solos o combinados, dependen las diferentes tipologías conocidas (de volutas, de disco, de canal, etc.), así como la respectiva adscripción cronológica.

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