Cerámica: Terra Sigillata

La vajilla fina de mesa, conocida como terra sigillata, se reconoce por su característico color rojo y por llevar inscrito, en el fondo de la vasija el sigillum o sello con el nombre del alfarero. Los primeros productos de este tipo presentes en Lucus Augusti proceden de los talleres de Arezzo (Italia), de ahí la denominación de terra sigillata itálica. A partir del 25-30 d.C. los talleres itálicos son sustituidos por los productos procedentes de talleres de la Galia (terra sigillata gálica), mayormente del sur (La Graufesenque, Montans …). En la época de Claudio-Nerón hace su aparición en el mercado lucense la terra sigillata hispánica, que toma como modelos las formas itálicas y sobre todo sudgálicas, destacando las formas y estilos decorativos de los talleres de Tritium Magallum (Tricio, Valle del Ebro). Los tipos cerámicos más frecuentes en las mesas lucenses son platos, copas y tazas que pueden ser lisos o hermosamente decorados a molde. A partir del siglo IV d.C., estas cerámicas finas evolucionan, cambiando las técnicas de producción, las formas y los estilos decorativos. A esta época pertenecen las abundantes muestras de terra sigillata hispánica tardía, procedentes mayoritariamente de los valles del Ebro y Duero. Paralelamente aparecerán también nuevos modelos como la terra sigillata estampada o gris (también paleocristiá) y las sigillatas claras de origen norteafricano.

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