Numismática

La primera moneda conocida en Lucus Augusti es la caetra, acuñada probablemente en suelo lucense entre los años 25-23 a.C. para sufragar los gastos de las guerras de Roma contra Cántabros y Astures.

Tras la fundación de la ciudad, Lucus se integra plenamente en el sistema monetario romano. En las primeras décadas de su existencia se constata abundante moneda procedente de los centros emisores del Valle del Ebro (Celsa, Calagurris, Turiaso …). Durante esta época los valores presentes en la circulación, como los ases (bronce), alcanzan una gran representación, seguidos a gran distancia por los denarios (plata) y dupondios (bronce), siendo menos abundantes los áureos. Entre las unidades más bajas se imponen el sestercio, una moneda de latón equivalente a cuatro ases. Con la reforma monetaria del emperador Diocleciano (294 d.C.), intenta ponerse un poco de orden en la crisis monetaria, creando nuevas monedas como el antoniniano, múltiplo del denario, hecha en bronce con baño de plata.

A comienzos del siglo IV d.C. se produce una importante tendencia inflacionista y las monedas de esta época, como el follis (pequeño bronce), sufren sucesivas desvalorizaciones. En el último tercio del siglo IV y principios del V d.C., empiezan a aparecer gran cantidad de tesorillos o depósitos monetarios escondidos a consecuencia de la inseguridad creada por las invasiones.

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