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Puñal de hierro, del cual se conservó su hoja con una espiga en su extremo proximal destinada a servir como elemento de ensamblaje de la empuñadura perdida. La pieza conserva una longitud de 21,4 cm, de los cuales 4 cm corresponden a la espiga que se encuentra doblada sobre la hoja. Una sencilla y poco pronunciada nervadura recorre el eje del puñal lo cual le proporciona una sección ligeramente romboidal. El grosor de la hoja oscila entre los 0,3-0,5 cm. El puñal posee una anchura de 5,5 cm en la parte más próxima a la espiga y va reduciéndose hasta conseguir en la mitad de la hoja 4,5 cm de ancho. A partir de esta zona se inicia un ligero estrechamiento de los filos hacia su punta. Esta se acentúa formando un triángulo equilátero de 1 cm de lado.
El puñal (pugio) se utilizaba como complemento de la espada corta (gladius) en los combates cuerpo a cuerpo, en los cuáles los soldados romanos no tenían prácticamente rival en su época. El soldado lo llevaba colgando de un cinto de cuero en el lado izquierdo de su cuerpo, portando la espada, sujeta a otra correa de cuero, en su lado derecho. Al margen de su empleo en combate, el puñal pudo utilizarse en otras actividades de la vida cotidiana como, por ejemplo, la caza.