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Entalle perteneciente a un anillo, tallado en “sarda” (cuarzo transparente) identificada con la melea (color de miel) de Plinio. Se representa como motivo único la figura de un caballo que golpea el suelo con una pata delantera mientras amaga un ligero escorzo, en actitud que, a veces, precede al relincho. El grabado se realizó a base de un taladro de punta redonda para el cuerpo y uno de rueda para las patas y la cola.
La representación de caballos sobre gemas es muy frecuente en el mundo romano, ya que el tema de caballos, tanto al galope como en actitud de descanso, es habitual; pudiendo relacionarse con representaciones de caballos de carrera, puesto que en muchas ocasiones van acompañados de la palma de los vencedores.