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Plato engobado de fondo plano, pared oblicua y borde no diferenciado rematado en un labio biselado. Es, con diferencia, el tipo más frecuente y abundante entre los platos engobados y, en general, de toda la producción engobada lucense. Su presencia es habitual en contextos arqueológicos desde finales del siglo I d.C. hasta el siglo IV-V d.C.
Se trata de una producción genuina de la industria local de Lucus Augusti, entre cuyas producciones también se reconocen platos, cuencos y jarras, cuyo denominador común es sin duda la presencia del engobe rojo. Esta es una de las formas más características de la producción lucense bajoimperial y ampliamente representada, tanto en Lucus Augusti, como en todo el Noroeste, llegando mismo a aparecer en puntos tan distantes como Braga, León y mismo Toledo (en la Vega Baja). Además, a veces, constituyó parte de los ajuares funerarios de las tumbas pertenecientes a las necrópolis de inhumación, como fue el caso de esta en los jardines de San Roque.