Fragmento de cuerpo de una copa arqueada, posiblemente de forma hemiesférica, de vidrio incoloro. Conserva restos de una decoración grabada, en la que se observa una figura femenina, posiblemente una ménade, que formaría parte de un motivo o escena decorativa de difícil interpretación. La figura fue grabada por abrasión, con incisións obtenidas a torno mediante muelas con distinta amplitud y profundidad de grabado.
Los vidrios tardorromanos con decoración grabada son excepcionales en los contextos arqueológicos, particularmente en el noroeste. El origen de estos productos parece localizarse en oficinas renanas, probablemente en torno a los decenios centrales del siglo IV d. C.. De ahí, su carácter de recipientes suntuarios, de alto coste y de notable prestigio económico. Existe también una producción de carácter local/regional, con posible localización en Braga.